A través de mis proyectos, exploro la complejidad de ser mujer y madre en un mundo que a menudo subestima y subordina nuestras experiencias. Mi enfoque artístico se nutre del discurso y representación de la mujer en nuestra sociedad.

ÚLTIMO PROYECTO

EN SEGUNDO PLANO

Varios materiales Un clavo

Medidas variable
2026

Cada pieza se arma con elementos que se ponen uno encima del otro y que parecen quedar en equilibrio casi por accidente. Las capas que dejan pasar la luz y cuelgan de un solo punto y hacen que todo se sienta frágil, como si con un pequeño movimiento todo se moviera o se rompiera.

Esa tensión visual muestra una realidad cotidiana que no se ve mucho, la carga que muchas mujeres llevan sin que se note. Las transparencias dejan que una forma quede detrás de otra. Nada desaparece del todo. El fragmento deja una huella.

La carga mental ocurre igual. La tarea no termina de verdad, la tarea sigue activa en segundo plano y la ta- rea ocupa el espacio aunque no se mencione. Un clavo sostiene la estructura. El conjunto depende del clavo. La estabilidad está en el clavo. Todo descansa en el punto de anclaje. Cada pieza parece que no pesa mu- cho, pero la acumulación genera el peso, la tensión y la inestabilidad.

La composición evita la sensación de un orden que no cambia y de un equilibrio que nunca se rompe. Hay el desplazamiento, hay la adaptación y hay una búsqueda que nunca se detiene del ajuste. recordar pendientes y al gestionar emocionalmente a las personas que rodean el núcleo familiar.

TETRIS DOMÉSTICO (diario)

Acrílico sobre lienzo, 2025

Como madre y artista, el simple hecho de pintar se convierte en un acto performativo. No se trata únicamente de aplicar la pintura  o crear una imagen, es la conquista de un espacio mental y temporal que constantemente me es arrebatado. Cada momento de concentración, cada brochazo, es una victoria frente a la fragmentación de la atención que impone la carga mental doméstica.

Mi proyecto Tetris doméstico nació de esa tensión, la necesidad de encajar tareas, tiempos y cuerpos en un esquema imposible. Las piezas del Tetris eran entonces metáforas de la organización cotidiana, del intento constante de que todo encaje sin colapsar.

Ahora, esa metáfora ha mutado en la práctica misma. La pintura ya no representa el Tetris, es el Tetris. Pintar es mover las piezas mentales, es encontrar el hueco entre la lista de la compra y la reunión escolar, entre el cansancio y el deseo de crear.

El hecho de pintar o de tener tiempo, cabeza y ganas, se convierte en una lucha silenciosa, en una forma de resistencia ante la invisibilización del trabajo mental que sostiene la vida cotidiana.

Pintar o crear otro tipo de pieza, en este contexto, es un gesto político. No porque hable explícitamente de la maternidad o de la carga mental, sino porque existe a pesar de ellas, porque insiste en la posibilidad del espacio propio.

MUJERES QUIETAS
ESPERA TU TURNO
DE» DOS MUJERES»
¿ANIDANDO?
DESASTRES
EL DESEO
SILENCIO / 58 DÍAS
INCENDIOS
¿LACTANCIA MATERNA?
58 DÍAS
DAME UN RESPIRO
CORDEROS CON PIEL DE LOBO
NO SOY SEÑORA DE NADIE
TETRIS DOMÉSTICO
CELEBRACIONES
ESTOY AQUÍ
NIDO COMÚN
HOME, SAFE HOME
EN LA VIDA